En el marco de las investigaciones sobre medicina tradicional amazónica y salud mental, el Centro Takiwasi colabora desde hace algunos años con la psicoterapeuta italiana Annalisa Valeri, quien, en un diálogo con el Dr. Matteo Politi, director del área de investigación y desarrollo del Centro, compartió los resultados de sus estudios sobre la relación entre psicosis y ayahuasca.
La ayahuasca es ampliamente reconocida por su potencial terapéutico en casos de adicciones, depresión o ansiedad, tanto en la literatura científica como en la experiencia clínica de Takiwasi. Sin embargo, su uso en personas con trastornos psicóticos ha sido históricamente desaconsejado. A partir de su trabajo clínico en Italia, Annalisa Valeri comenzó a cuestionarse si la ayahuasca podía representar un riesgo o una oportunidad terapéutica para quienes han vivido experiencias psicóticas.
Su primera investigación, realizada entre 2016 y 2018 en colaboración con Takiwasi y la Escuela José Bleger de Rimini (Italia), analizó casos clínicos de ocho pacientes con antecedentes psicóticos tratados en la comunidad terapéutica. Utilizando los registros clínicos, los relatos y los dibujos de los propios pacientes, Valeri observó que, en la mayoría de los casos, la ayahuasca pudo ser utilizada de manera terapéutica dentro de un contexto cuidadosamente estructurado.
Los resultados indicaron que el contexto ritual y comunitario, como en el caso de Takiwasi, es un elemento esencial para contener los procesos que pueden surgir durante las experiencias con plantas medicinales. Valeri introduce el concepto de una “piel intersubjetiva”: una red de protección compuesta por el entorno, los rituales, las reglas y la vida comunitaria, que permite a los pacientes procesar experiencias intensas sin desbordarse.
Aunque no todos los casos resultaron positivos —en algunos fue necesario suspender el uso de ayahuasca e incluso recurrir a atención hospitalaria—, la investigación demostró que la interacción entre medicina tradicional y acompañamiento psicoterapéutico puede ofrecer nuevas vías de comprensión y abordaje de la psicosis.
Actualmente, Annalisa Valeri continúa esta investigación dentro de su doctorado en Antropología Médica en la Universidad de Bologna, Italia, y la Universidad Rovira i Virgili de Terragona, España. Su enfoque se centra en comprender cómo las diferentes culturas conciben y tratan los estados no ordinarios de conciencia, así como los modos en que la medicina tradicional amazónica entiende el cuerpo, la mente y la enfermedad.
Desde esta mirada, la investigadora plantea que el cuerpo no es un límite cerrado, sino un espacio de diálogo entre lo humano y lo no humano: plantas, animales, energías y espíritus. En este sentido, las experiencias psicóticas pueden ser vistas como encuentros, a veces terapéuticos y otras veces conflictivos, con dimensiones de la realidad que escapan al marco occidental.
El diálogo entre Matteo Politi y Annalisa Valeri pone en evidencia la necesidad de superar la visión reduccionista de la medicina moderna, que tiende a separar mente, cuerpo y entorno. La experiencia milenaria de la medicina tradicional amazónica invita a reconocer la existencia de múltiples realidades y diferentes formas de conocimiento sobre la salud y la enfermedad.
Este intercambio de saberes no busca reemplazar un modelo por otro, sino crear puentes que integren lo mejor de ambos mundos: la rigurosidad científica occidental y la sabiduría ancestral de las medicinas tradicionales.
El trabajo de Annalisa Valeri abre un campo de reflexión sobre los límites y posibilidades del uso terapéutico de la ayahuasca en casos de psicosis. Más allá de los resultados clínicos, su investigación nos invita a ampliar la comprensión de lo que entendemos por salud mental, reconociendo la importancia del contexto, la cultura y la relación con la naturaleza en los procesos de curación.
Video completo de la conversación entre Annalisa Valeri y Matteo Politi sobre las experiencias psicóticas narradas por los pacientes de Takiwasi que las han vivido y como fueron abordadas y tratadas por los curanderos y operadores del centro.