En los últimos años, el interés científico por las plantas medicinales amazónicas de uso tradicional ha crecido notablemente, especialmente en el campo de la salud mental y la recuperación de las adicciones.
Un estudio reciente realizado en el Centro Takiwasi, comunidad terapéutica ubicada en la Amazonía peruana, explora el potencial terapéutico del Chiric Sanango, una planta maestra tradicionalmente utilizada por los curanderos de la región. A continuación, presentamos una síntesis divulgativa de los hallazgos más relevantes de esta investigación.
Los trastornos por consumo de sustancias son uno de los principales problemas de salud mental en el mundo. Según el World Drug Report 2025, el número de personas que consumieron alguna droga (excluidos el alcohol y el tabaco) se elevó a 316 millones en 2023. El cannabis continúa siendo la droga más utilizada con 244 millones de usuarios, seguido de los opioides (61 millones), las anfetaminas (30.7 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones). Y estas cifras no consideran los consumos adictivos no reconocidos como el azúcar y los medicamentos, sin hablar de las dependencias comportamentales como juego, sexo, redes sociales, etc.
Aunque existen tratamientos farmacológicos, estos suelen centrarse en aliviar síntomas, sin abordar las dimensiones psicológicas y existenciales subyacentes de la adicción. Muchos pacientes reportan efectos secundarios o dificultades para mantener la adherencia al tratamiento, y presentan tasas elevadas de recaída. Además, el acceso al tratamiento sigue siendo muy limitado: de los 64 millones de personas estimadas en todo el mundo con trastornos por consumo de drogas, solo una de cada doce recibió algún tipo de atención especializada.
Ante este panorama, investigadores y clínicos continúan explorando enfoques integrativos alternativos que combinen psicoterapia, medicina natural y saberes tradicionales. En este contexto, la medicina amazónica ofrece un campo prometedor de estudio y el Centro Takiwasi se ha situado como una institución pionera y referente a nivel mundial.
En este estudio participaron especialistas de varias instituciones académicas, entre ellos antropólogos, químicos farmacéuticos y botánicos de las universidades de Bologna y Pisa en Italia, y de la Universidad Nacional Agraria de la Selva de Tingo Maria en Perú, que se sumaron al propio equipo de investigación de Takiwasi.
Antes de iniciar, fue necesario obtener autorizaciones gubernamentales bajo el marco del Protocolo de Nagoya, requisito indispensable para investigaciones con plantas medicinales de uso tradicional. Este proceso administrativo retrasó considerablemente el inicio del estudio, evidenciando uno de los principales desafíos en la investigación etnobotánica e intercultural: la burocracia.
La investigación, realizada como parte de la tesis de maestría en Antropología Cultural de uno de los autores, incluyó 17 entrevistas semiestructuradas con terapeutas, empleados y curanderos que participan en el proceso terapéutico de los pacientes de Takiwasi en tratamiento por toxicomanía, por un total de 25 horas de grabaciones de audio, que posteriormente fueron analizadas mediante el método de Análisis Fenomenológico Interpretativo (IPA, por sus siglas en inglés).
Además, el estudio incluyó el análisis de un conjunto de preguntas formuladas por escrito y reunidas en un protocolo administrado a los pacientes de Takiwasi, de los cuales 70 fueron seleccionados por haber participado en dietas con Chiric Sanango entre enero de 2018 y diciembre de 2023. Cada paciente proporcionó respuestas escritas con sus propias palabras. Esta fuente representa una forma de autonarración, que ofrece valioso material reflexivo y discursivo.
El Chiric Sanango (Brunfelsia grandiflora) es una planta medicinal utilizada desde hace generaciones por los pueblos indígenas de la Amazonia peruana. Tradicionalmente se emplea para tratar dolencias físicas como reumatismos, inflamaciones, afecciones musculoesqueléticas, resfriados, fiebre, leishmaniasis y trastornos gastrointestinales, pero también se le atribuyen efectos psicológicos y emocionales.
Sanango es un adjetivo utilizado para toda una familia de plantas “sanadoras”, mientras el termino chiric proviene del quechua y significa “frío”, en referencia a las sensaciones corporales que esta planta provoca tras su ingestión: hormigueo, escalofríos o entumecimiento. Estos efectos, lejos de ser considerados negativos dentro de la tradición, son interpretados como señales de que la planta está actuando a nivel terapéutico.
Se trata de un arbusto cultivado habitualmente en chacras y huertas, también es utilizado como planta ornamental por sus bonitas flores. Lo que se utiliza con fines medicinales son las raíces, que son trituradas en un poco de agua fresca a temperatura ambiente para obtener un extracto acuoso concentrado.
Botánicamente, la Brunfelsia grandiflora pertenece a la familia de las solanáceas, conocida por contener especies con alcaloides potentes. Investigaciones fitoquímicas previas han identificado en el Chiric Sanango hasta 79 polifenoles con acción antioxidante y antiinflamatoria y alcaloides psicoactivos como la escopolamina. Esta notable diversidad fitoquímica sugiere que la actividad farmacológica de esta planta no pueda atribuirse a una sola clase de compuestos, sino a una interacción sinérgica entre polifenoles antioxidantes, alcaloides neuroactivos y saponinas antiinflamatorias.
Aquí es importante señalar también la diferencia entre sustancias psicoactivas y sustancias psicodélicas. Por un lado, se define psicoactivo cualquier compuesto químico que actúa sobre el sistema nervioso central, cambiando el estado de ánimo, la percepción o la conciencia (p.ej. cafeína, alcohol, nicotina, etc.). Por otro lado, los psicodélicos son una clase de sustancias psicoactivas que alteran profundamente la percepción, el pensamiento y la conciencia, a menudo provocando visiones, sinestesia y estados místicos, como es el caso del brebaje ayahuasca.
Si bien el Chiric Sanango no es una planta psicodélica, sí posee propiedades psicoactivas. En el estudio realizado se registraron especialmente efectos sobre los sueños: las personas reportaron sueños mucho más vívidos, y cambia también la percepción emocional. Entonces estos efectos nos confirman sus propriedades psicoactivas y al mismo tiempo justifican que su ingestión requiera una supervisión experta, descartando un uso recreativo o autónomo sin adecuada guía o contención.
En el mundo amazónico, las plantas no son simplemente sustancias. Son maestras que enseñan, muestran, corrigen, revelan. Pero para escucharlas no basta con ingerirlas. Hay que entrar en relación con ellas.
El uso del Chiric Sanango fue introducido en Takiwasi hace unos 30 años por Don Solón Tello Lozano, un respetado curandero mestizo de la ciudad de Iquitos. Desde entonces esta planta maestra se administra dentro de un protocolo terapéutico estricto llamado retiro-dieta, que incluye una preparación previa con la ingesta de una planta purgativa, una ceremonia de ayahuasca y un retiro en aislamiento en la selva durante 8 días con importantes restricciones alimentarias y sociales, además de acompañamiento psicoterapéutico a lo largo de todo el proceso. Es durante este periodo de aislamiento que el curandero administra Chiric Sanango al paciente, por lo general dos veces al día, en la mañana y al medio día.
El Chiric Sanango se considera una planta que requiere especial cuidado y precauciones, más que otras plantas maestras utilizadas en las dietas. El marco terapéutico estricto y las normas establecidas buscan asegurar condiciones de introspección profunda y favorecer procesos de sanación emocional, evitando cualquier interferencia o perturbación que pueda genera efectos adversos a nivel físico, psicológico y energético.
Además de la dieta en sí, la fase posterior también tiene que ser gestionada cuidadosamente. Aunque se reincorporen a entornos sociales, los participantes deben seguir observando restricciones en cuanto a la actividad sexual, el consumo de alcohol, de otras sustancias psicoactivas y de ciertos alimentos, y la exposición a olores fuertes (perfumes, barniz, pinturas, etc.).
El estudio analizó testimonios de 70 participantes en dietas con Chiric Sanango. Quienes ingieren esta planta suelen atravesar primero sensaciones físicas intensas: hormigueo en las extremidades (69% de los participantes), mareos, frío profundo, dolores localizados. Los terapeutas explican que la planta “muestra dónde está el bloqueo”, como si iluminara zonas del cuerpo y de la memoria que habían permanecido ocultas. Aunque intensas, estas manifestaciones fueron transitorias y no se registraron eventos adversos graves.
En el plano psicológico, los participantes describieron experiencias de introspección profunda (39%), resolución de conflictos, recuerdos emocionales, reflexiones existenciales y revisión de su historia personal. Con frecuencia, emociones difíciles como miedo o tristeza daban paso a estados de claridad, aceptación, esperanza y motivación para el cambio.
Los testimonios recogidos revelan entonces un patrón repetido: el proceso comienza con incomodidad física y emocional, pero poco a poco emerge algo distinto. Las personas describen momentos de introspección profunda donde surgen recuerdos olvidados, emociones contenidas, preguntas existenciales.
Muchos relatan haber pasado del miedo a la calma, de la confusión a la comprensión. Algunos hablan de reconciliaciones internas, otros de decisiones vitales largamente postergadas. Varios coinciden en algo que puede parecer sorprendente: sienten que la planta les “enseñó” algo.
Desde una mirada científica, estos efectos podrían relacionarse con la compleja química del Chiric Sanango, rica en alcaloides, antioxidantes y compuestos antiinflamatorios capaces de influir en el sistema nervioso. Pero reducir la experiencia a moléculas sería insuficiente. El contexto ritual, psicológico, cultural forma parte inseparable del proceso terapéutico de la dieta.
Los curanderos amazónicos describen el efecto principal de esta planta con una metáfora poderosa: el Chiric Sanango expulsa el frío interior. Ese frío no es solo físico. Es el frío del miedo, de la inhibición, de la timidez, de la incapacidad de abrirse a otros o a uno mismo.
Según los terapeutas, muchas personas llegan con lo que llaman “corazón frío”: retraimiento emocional, desconfianza, rigidez interior. Tras la dieta de Chiric Sanango, muchos de ellos reportan sentirse más abiertos, más valientes, más capaces de relacionarse con los demás y expresar afecto.
Curiosamente, esta idea tiene paralelos en otras tradiciones médicas a nivel mundial, donde ciertos órganos —como los riñones en la medicina oriental— se asocian simbólicamente con el miedo. Este tipo de resonancias culturales sugiere que distintas civilizaciones han observado patrones similares entre emociones y cuerpo.
Es necesario subrayar que esta planta no es inocua ni debe usarse sin guía experta. Su efecto es potente y exige conocimiento, experiencia y contexto adecuado. En manos inexpertas o al incumplir las reglas asociadas a su ingesta, podría generar efectos adversos intensos difíciles de manejar, como las llamadas cruzaderas que pueden asemejarse a lo que la psiquiatría convencional describe como brotes psicóticos. En estos casos, los curanderos pueden manejar episodios agudos de malestar mediante intervenciones tradicionales como la aplicación de sopladas de humo de tabaco negro (mapacho) y corteza de canela amazónica, calmando rápidamente al paciente y reduciendo la intensidad de los síntomas.
Más allá de los resultados prometedores registrados, se considera necesario realizar más estudios farmacológicos y clínicos para comprender plenamente los mecanismos de acción de esta especie, y de otras plantas maestras amazónicas poco estudiadas como Uchu Sanango, Ushpawasha Sanango, Bobinzana, entre otras. El objetivo no es solo validar su uso tradicional, sino también identificar posibles aplicaciones terapéuticas modernas.
Uno de los aportes más importantes de este estudio es justamente mostrar cómo el conocimiento indígena y la investigación científica pueden dialogar. Este tipo de investigaciones no busca reemplazar la medicina convencional, sino explorar cómo integrar prácticas tradicionales dentro de marcos clínicos seguros y éticamente regulados.
El Chiric Sanango representa un ejemplo de cómo la medicina tradicional amazónica puede ofrecer nuevas perspectivas para abordar problemas complejos como las adicciones y los trastornos emocionales. Su estudio abre la puerta a enfoques terapéuticos integradores donde cuerpo, mente, espíritu y la naturaleza forman parte del mismo proceso de sanación.
Referencias
• Dondoli, T. (2024). La dieta come via terapeutica: uno studio sulle radici culturali ed usi tradizionali di dieci piante utilizzate nel Centro Takiwasi. Tesi di laurea magistrale in Antropologia culturale ed etnologia, Università di Bologna, Italia.
• Giove, R. (2010). Apuntes sobre la Dieta en la Amazonía. Takiwasi. https://takiwasi.com/es/dieta-amazonia.php
• Mabit, J. (2010). Apports thérapeutiques de l'Ayahuasca dans le cas d'addictions. En Les plantes hallucinogènes : Initiations, thérapies et quête de soi, Christian Ghasarian & Sébastien Baud, Ed. Imago, pp 267-286.
• Mabit, J. (2014). Mundo occidental y adicciones, conferencia presentada en la 4ª Jornada de Salud Complementaria y Salud Colectiva, Servicio de Salud de Chiloë, Chile, 13-14 de Noviembre 2014.
• Monteagudo-Romero, L., Triulzi, I., Dondoli, T., Chuquilin Bustamante, E., Mabit, J., & Politi, M. (2026). Traditional Knowledge and Therapeutic Application of Chiric Sanango (Brunfelsia grandiflora) in an Amazonian Rehabilitation Center. Journal of Psychoactive Drugs, 1–10. https://doi.org/10.1080/02791072.2026.2614507
• UNODC. (2025). World Drug Report 2025: Key findings. United Nations Office on Drugs and Crime.
En este webinar conversamos con la bioquímica Laura Monteagudo sobre los hallazgos de una reciente publicación académica sobre el Chiric Sanango (Brunfelsia grandiflora).