
Juan Carlos García Shupingahua es un joven mestizo de 27 años, oriundo de Sauce a 2 horas de Tarapoto (donde está la famosa Laguna Azul) que ha sido derivado a Takiwasi hace unos 10 años por una psicóloga del sistema judicial de Tarapoto. Muy tímido, había sufrido traumas infantiles importantes con gran carencia de soporte emocional familiar y tenía una discapacidad visual severa, consecuencia de un glaucoma congénito que le provocó la pérdida irreversible y casi total de la visión en ambos ojos.
Empezó un proceso terapéutico con plantas en Takiwasi, acompañamiento psicoterapéutico y soporte emocional, seguimiento médico especializado en Lima por sus problemas oftalmológicos, encontrando en Takiwasi una familia de sustitución. Inició estudios superiores en administración de empresas en un instituto tecnológico, que culminó de manera satisfactoria. Sin embargo, en vista de su empeño, de su capacidad de estudios y su deseo de superación, se planteó la posibilidad que haga estudios universitarios en psicología.
En octubre de 2026, Juan Carlos alcanzó una meta muy importante: sustentó satisfactoriamente su tesis para obtener el título profesional de psicólogo, culminando así cinco años de formación universitaria en la Universidad César Vallejo, en la ciudad de Lima, Perú.
Este logro tiene un significado especial si se considera el camino que este joven ha tenido que recorrer, sin soporte familiar y con alto grado de discapacidad visual. Esta condición ha supuesto desafíos adicionales en su vida cotidiana y en su trayectoria educativa, que ha afrontado con una admirable fortaleza y determinación.
A lo largo de estos años, Juan Carlos ha demostrado una gran dedicación y perseverancia en su formación, con alto grado. Su trayectoria universitaria fue posible gracias al acompañamiento de Takiwasi y al apoyo económico de la Fondation Vermont (Francia), que le brindó los medios necesarios para continuar sus estudios y alcanzar esta importante meta profesional.
Desde Takiwasi, celebramos este logro, que marca el inicio de una nueva etapa en la vida de Juan Carlos, y agradecemos a la Fondation Vermont por su compromiso sostenido con la educación superior de un total de veinte jóvenes indígenas de la Amazonía peruana.