Un escollo clave en la interacción entre el pensamiento y la medicina occidentales, por un lado, y el pensamiento y la medicina tradicionales, por el otro, lo constituye una concepción diferente del cuerpo. Presentaremos aquí de forma breve, sencilla y esquemática las principales diferencias de estas concepciones divergentes.

El cuerpo o los cuerpos: cuestiones terapéuticas

Para la medicina occidental, sólo existe un cuerpo, el cuerpo físico, mientras que diversas tradiciones no occidentales reconocen la existencia de diferentes cuerpos dentro de un mismo ser humano. Estos diferentes cuerpos están vinculados y asociados, pero cada uno tiene propiedades y modos de funcionamiento diferentes. La patología puede afectar a uno o varios cuerpos, por lo que requiere cuidados adaptados y diferenciados.

Por otra parte, el curandero tradicional compromete su cuerpo (o sus cuerpos) en el cuidado de sus pacientes, y su poder o capacidad terapéutica será proporcional al grado de purificación y potencialización de sus diferentes cuerpos (Mabit, 1988, 2020). Los gestos, a veces muy sencillos, que realiza un curandero tradicional sólo son eficaces según las "energías" que domina. Los mismos gestos imitados por un tercero sin aprendizaje e iniciación personales no tendrán ningún efecto. Sin este dato fundamental, para un occidental racionalista apegado únicamente a la observación de los fenómenos visibles, esta diferencia de eficacia sigue siendo inexplicable e incomprensible.

Es habitual en la medicina occidental que las pruebas diagnósticas detalladas no revelen la dolencia del paciente, en cuyo caso se suele concluir que "al paciente no le pasa nada", que se trata simplemente de una cuestión de sugestión o que hay que remitirlo a un psicólogo o psiquiatra por histérico, hipocondríaco o incluso delirante. Aparte del hecho de que el fenómeno de la sugestión esgrimido no puede demostrarse - una afirmación fácil que a menudo enmascara ignorancia - y de la negación amoral del sufrimiento del paciente, estas respuestas psicoterapéuticas son a menudo limitadas e ineficaces. En los enfoques en medicina tradicional, un diagnóstico diferencial realizado por un médico tradicional experimentado puede aclarar qué cuerpo o cuerpos están afectados y ofrecer entonces una intervención terapéutica adecuada sobre ellos.

Cartografía de los diferentes cuerpos

La cartografía de estos diferentes cuerpos es difícil y compleja debido a la variedad del vocabulario utilizado en las distintas lenguas y a la ausencia de un relato académico y sistematizado en la mayoría de las tradiciones indígenas. Las culturas del Lejano Oriente son sin duda las que han descrito estos diferentes cuerpos con mayor precisión, aunque también existen confusiones de vocabulario (por ejemplo, el cuerpo "astral" se entiende de formas muy diferentes según el país, la cultura y la tradición).

A esta primera complejidad se añaden los elementos constitutivos del ser humano, que no son a priori corpóreos, como el alma o el espíritu, y que también se encuentran en todas las tradiciones, aunque son ignorados por la ciencia occidental. Estas dos palabras abarcan conceptos diferentes en lenguas y culturas distintas. El alma es a veces psíquica (griego: psique), a veces espiritual (griego: noos); la palabra espíritu en castellano designa a veces el alma (instancia espiritual), a veces la mente (instancia psíquica), mientras que el inglés distingue entre "mind" y "spirit". En el caso de los trastornos del cuerpo etérico, los llamados síndromes culturales como el "susto" (Giove & Mabit, 2022), los médicos tradicionales especializados en restaurar el cuerpo etérico se conocen como "llamadores de almas" (Hargous, 1985).

No podemos pretender resolver aquí esta complejidad, pero retomando las clasificaciones orientales más frecuentes, de influencia budista e hindú, y basándonos en nuestra experiencia, proponemos las siguientes equivalencias de clasificación:

Clasificación clásica oriental Clasificación Jacques Mabit
Cuerpo físico Cuerpo físico
Cuerpo etérico Cuerpo etérico
Cuerpo astral (emociones) Cuerpo emocional
Cuerpo mental (pensamientos) Cuerpo psíquico
Cuerpo causal (karma) Cuerpo energético
Cuerpo supra-mental o búdico Cuerpo espiritual
Cuerpo atómico (núcleo divino) Cuerpo glorioso

Utilizaremos los términos de nuestra clasificación en el resto de este artículo.

En la creación sensible, las distintas criaturas no están dotadas de los mismos cuerpos, y sólo el ser humano está dotado de alma (una entidad espiritual no corpórea). El 7º cuerpo, o cuerpo glorioso, no se realiza hasta después de la muerte y, por lo tanto, no es apto para la intervención terapéutica, razón por la cual lo dejaremos fuera de nuestro enfoque.

La tabla de correspondencias de los distintos cuerpos según la naturaleza de cada criatura sería la siguiente:

Criatura/
Cuerpo
Objetos Minerales Seres de la naturaleza Vegetales Animales Seres humanos
Físico X X X X X
Etérico X X X X
Emocional X X
Psíquico X
Energético X X X X X X
Espiritual X

Esta rejilla de lectura intenta dar cuenta de las constantes o invariantes que se encuentran en las medicinas tradicionales de todas las latitudes:
- Existe una creciente diferenciación en la naturaleza, de los minerales a los seres humanos.
- Existe una diferenciación creciente (tasa vibratoria, densidad, etc.) entre los distintos cuerpos, del físico al espiritual.
- Todas las criaturas tienen un cuerpo energético, la comunidad estructural básica que permite los intercambios entre ellas. /p>

Errores y confusiones

Esta ilustración de dos coordenadas es obviamente sólo una simplificación esquemática de una realidad multidimensional.

Por ejemplo, la comunicación entre los diferentes cuerpos tiene lugar a través de la "mediación" del cuerpo energético, que se encuentra en la interfaz entre los diferentes cuerpos. Los daños sufridos por cualquier cuerpo se inscriben en el cuerpo energético. Para ser exactos, la psicosomática, por ejemplo, debería llamarse psico-energética-somática. El médico tradicional o curandero adquiere técnicas que le permiten "leer" el cuerpo energético para realizar su diagnóstico y, al intervenir sobre este cuerpo energético, puede afectar a todos los demás cuerpos.

Por ejemplo, además del cuerpo físico, los Gouro de Costa de Marfil también reconocen la existencia de un cuerpo etérico, que es necesario trabajar para lograr la curación:

"Para comprender la administración de remedios (...) que permiten a la gente escapar de la muerte, es necesario entender la teoría de la persona entre los Gouro. La patología se extiende no sólo a la persona física, sino también a su doble invisible. Este último, junto al cuerpo como una envoltura, proporciona la fuerza vital y el aliento. La terapia se dirigirá por tanto al cuerpo como a su doble, afectado este último por la violación de las leyes divinas y las de los antepasados" (Crosnier, 1993).

Los cuatro primeros cuerpos. más indiferenciados, los cuerpos físico, etérico, emocional y psíquico, son sexuados y mortales, por lo que son diferentes para hombres y mujeres. Los cuerpos energético, espiritual y glorioso no son sexuados y son inmortales, por lo que permanecen después de la muerte.

Lo que las tradiciones amazónicas y andinas llaman el "espíritu" (o “madres”) de los minerales, plantas o animales corresponde a su cuerpo energético y no a un cuerpo espiritual que no poseen. Lo que se llama la “conciencia” de estos elementos de la naturaleza correspondería a una instancia espiritual no corpórea, una entidad espiritual tutelar o espíritu protector, de naturaleza angelical, pero no representa una conciencia propia de ese elemento de la naturaleza.

En los intercambios entre la medicina occidental y la medicina tradicional, por un lado, pero también entre las medicinas indígenas de diferentes culturas, por otro, los discursos mezclan con frecuencia los diferentes cuerpos entre sí, y éstos con las instancias espirituales (el alma y los espíritus) de los que hablaremos más adelante. La falta de claridad en esta cartografía de los cuerpos, por un lado, y de las instancias espirituales, por otro, da lugar a constantes malentendidos y equívocos.

Las confusiones más comunes son:
- Confundir el cuerpo etérico con el cuerpo energético.
- Confundir la mente, el intelecto humano o el cuerpo psíquico (la "conciencia" reflexiva) con el cuerpo espiritual (la conciencia espiritual propiamente dicha). En pocas palabras, confundir mente y espíritu.
- Confundir alma (entidad espiritual no corpórea) con cuerpo espiritual.

Tradición cristiana

Cabe señalar que la tradición espiritual cristiana occidental también reconoce la existencia de al menos tres cuerpos según la teología de San Pablo. Para cada ser humano, además del cuerpo físico, "así como hay un cuerpo psíquico" (o "terrenal" o "natural" o "animal" según la traducción), hay también un cuerpo espiritual" (1 Cor 15:44). Según nuestra clasificación, estos tres cuerpos de San Pablo podrían subdividirse como sigue:

- Cuerpo físico = cuerpo material y etérico
- Cuerpo psíquico = cuerpo emocional y psíquico
- Cuerpo espiritual = cuerpo energético y espiritual

Jean-Claude Hanus, físico de Orsay que se ha hecho sacerdote, se pregunta si los fenómenos místicos como los santos difuntos que entran en contacto físico con los clarividentes, la bilocación (Padre Pío, Madre Yvonne-Aimée de Malestroit, etc.) o la multiplicidad de experiencias extracorpóreas durante las experiencias cercanas a la muerte (ECM) no serán más bien de un "cuerpo profundo", espiritual, único y multimodal, que se nos da desde el momento de nuestra concepción (Hanus, 2023). Se ha planteado la pregunta.

La Tradición cristiana asocia estrechamente el cuerpo y el alma, que son creados simultáneamente en la concepción, e intenta aclarar la relación entre estos dos aspectos de la naturaleza humana, uno visible y corpóreo, el otro invisible e incorpóreo. El alma no se asocia con uno de los cuerpos descritos anteriormente, sino con el corazón, entendido como órgano a la vez físico y espiritual. San Macario el Grande (+ 390) trata este tema en sus famosas homilías:

"El corazón gobierna todo el organismo corpóreo y reina sobre él, y cuando la gracia posee el corazón, gobierna todos los miembros y todos los pensamientos, pues es en el corazón donde se encuentran el intelecto y todos los pensamientos del alma, así como sus deseos; por su intermediario, la gracia penetra también en todos los miembros del cuerpo" (Chariton de Valamo, 2004).

Estos pensamientos y deseos no proceden de la psique ni de las emociones (el cuerpo psíquico y el cuerpo emocional) sino del alma, como comenta San Macario, siguiendo a Jesús que lo dejó claro: "Porque del corazón salen los malos pensamientos" (Mateo 15:19).

Conclusión

Sin duda, las clasificaciones e hipótesis expuestas anteriormente requieren una exploración más profunda y detallada, sólo proporcionan un esquema básico esencial pero suficiente para una breve y sintética presentación. Cada cuerpo o entidad psíquica merecería un relato de sus propias características, funciones y propiedades.

El no reconocimiento por parte de la cultura occidental moderna de la existencia de cuerpos diferentes y de instancias espirituales no visibles dificulta el diálogo con las culturas ancestrales y, en el campo específico de la sanación, las contribuciones de los conocimientos tradicionales se vuelven casi inaudibles para la medicina occidental. Sin tener en cuenta estos datos en el abordaje occidental de la medicina tradicional, los debates desembocan en un impasse.



Referencias
• Mabit, J. (1988). El cuerpo como instrumento de la iniciación shamánica en la Alta-Amazonía Peruana. Anales del II Congreso Internacional de Medicinas Tradicionales, Lima, Perú, Julio 1988. https://www.takiwasi.com/docs/arti_esp/cuerpo_como_instrumento.pdf
• Mabit, J. (2020). La integración de la sabiduría ancestral en el tratamiento de las toxicomanías: el caso del Centro Takiwasi, Diálogos transdisciplinarios ancestrales, Revista digital del Foro de Estudios, Investigación y Saberes Transdisciplinarios Ancestrales, Año 1, nº1, Mayo 2020, Cochabamba (Bolivia). https://takiwasi.com/docs/arti_esp/integracion-sabiduria-ancestral-tratamiento-dependencias.pdf
• Hargous, S. (1985). Les Appeleurs d'âmes : L'Univers chamanique des Indiens des Andes, Albin Michel.
• Giove, R., Mabit, J. (2022). Percepción y tratamiento del susto por madres de familia de la ciudad de Tarapoto, RPA Revista Peruana de Antropología Vol. 7, N° 11, pp. 32-50. https://takiwasi.com/docs/arti_esp/percepcion-tratamiento-susto-tarapoto.pdf
• Crosnier, C. (1993). La plante à l'image de l’ordre corporel, Ecologie Humaine XI (f) : 7-27. Janvier 1993, p. 16.
• Hanus, J-C. (2023). D'un corps à l'autre, Apparitions, bilocations, EMI, résurrection : le corps spirituel mis en lumière, Une réflexion sur l'idée d'un « corps profond », spirituel, unique et multimodal, Editions Grégoriennes.
• Chariton de Valamo. (2004). L'art de la prière, Anthologie de textes spirituels sur la prière du coeur, Collection Spiritualité orientale n°18, Abbaye de Bellefontaine.